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Ganadores y perdedores de las elecciones regionales

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ganadores y perdedores

GANADORES

– Hugo Chávez: su ausencia terminó por favorecer al chavismo, que pudo capitalizar el sentimiento de solidaridad que generó la enfermedad de su líder. De los 12 candidatos de raíces militares que el presidente eligió a dedo para postular, 11 resultaron electos, incluso cuando muchos de ellos no tenían gran raigambre con los estados en los que competían. El ex ministro de Defensa Henry Rangel Silva, por ejemplo, ganó en Trujillo con más del 80 por ciento de los votos, pese a la resistencia inicial a su candidatura al interior del partido oficialista. Esto demuestra que la venia de Chávez es suficiente para asegurar un fuerte caudal de votos a sus candidatos.

– El chavismo como movimiento: quedó posicionado de la mejor manera para enfrentar nuevas elecciones presidenciales en el corto plazo y dejó a la oposición muy golpeada. Frente a esto, no son pocos los analistas y consultoras internacionales que apuestan a que Chávez podría acelerar la transición y llamar a elecciones pronto, sin esperar necesariamente a su muerte o a quedar impedido.

– Henrique Capriles: esta era la batalla clave. Sin duda, el chavismo cambiaba varias gobernaciones por quedarse con Miranda y sacar del camino a Capriles, que impidió lo que el Comando Carabobo calificó como “paliza perfecta” al lograr su relección en Miranda tras vencer a un hombre fuerte de Hugo Chávez. Aunque la victoria fue estrecha (unos cuatro puntos de diferencia) le permite mantenerse como el líder de la oposición y quedar en la pole position si hubiera elecciones presidenciales.

– Henri Falcón: este ex chavista obtuvo su relección en el estado de Lara, el quinto más poblado del país, y fue apenas uno de los tres gobernadores de la oposición que pudo ganar. Considerado el más progresista dentro de una oposición muy heterogénea y con llegada tanto a los chavistas como a los anti, algunos estiman que podría terminar siendo el candidato presidencial opositor en caso de nuevas elecciones, dejando en un segundo plano a Capriles. Cuando fueron las primarias de la Mesa de Unidad Democrática, prefirió no participar para concentrarse en su candidatura en Lara, pero tal vez en esta oportunidad las cosas podrían cambiar.

PERDEDORES

– La oposición en su conjunto: perdió cuatro de los siete estados que controlaba. La derrota más dolorosa es la de Zulia, el estado más poblado del país y donde el chavismo nunca había logrado ganar una elección. Analistas coinciden en que aquí pesaron factores locales y la fuerte maquinaria chavista, que distribuyó millonarios recursos para inclinar la balanza en favor de su candidato, Francisco Arias Cárdenas, un ex militar que participó en el intento de golpe de Estado del 92.

– Los dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática: una vez más no lograron forjar una estrategia coherente para contrarrestar la capacidad de movilización del chavismo. La abstención, que fue 10 puntos porcentuales superior a la de las elecciones regionales anteriores, afectó a ambos bandos, pero golpeó con especial fuerza a las candidaturas opositoras.

-Los partidos tradicionales: por primera vez desde tiempos inmemoriales, Acción Democrática, junto con Copei la cara más visible de la denostada partidocracia venezolana, no logró elegir a ningún gobernador.

– Elías Jaua: por el lado del chavismo, Jaua aparece como uno de los perdedores al no haber podido derrotar a Capriles. Ya venía golpeado cuando Chávez lo corrió de la línea de sucesión presidencial al hacerlo renunciar a la vicepresidencia y mandarlo a una difícil contienda en Miranda. El tiempo dirá si el chavismo tiene algún premio consuelo para él.

Derrota en elecciones regionales plantea duros interrogantes para oposición venezolana

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capriles

Las imágenes no podían ser más diferentes: mientras el chavismo ofrecía la victoria como un regalo para su convaleciente líder, la oposición venezolana intentaba ayer explicar las causas de la derrota en las elecciones regionales del domingo, que abrieron fuertes interrogantes sobre su capacidad para encarar una posible nueva votación presidencial y poner fin a 14 años de socialismo en el país.

La oposición logró conservar el estado clave de Miranda en manos de su líder Henrique Capriles, pero no pudo retener otros bastiones igual de estratégicos para contrapesar el poder oficialista, en unas elecciones en las que el chavismo pintó de rojo el mapa del país al quedarse con 20 de los 23 estados en juego.

Estos resultados llegan en un momento sensible políticamente en Venezuela, marcado por la posibilidad de que el Presidente Hugo Chávez muera o quede impedido de seguir gobernando producto del cáncer que lo aqueja desde junio del año pasado. El Mandatario debe asumir su cuarto período presidencial el 10 de enero, pero si no pudiera hacerlo la ley establece que hay que llamar a nuevas elecciones dentro de los 30 días siguientes.

Chávez siguió las elecciones desde Cuba, hasta donde viajó a operarse para tratar una recaída de su cáncer. Se trató de la primera vez desde su llegada al poder en 1999 en que no estuvo en el país para una votación, factor que para varios analistas terminó por favorecer al oficialismo, al generar un sentimiento de solidaridad hacia el Mandatario.

La derrota es un duro golpe para la oposición, que perdió cuatro de los siete estados que defendía, entre ellos el petrolero Zulia, el más poblado y donde el chavismo nunca había ganado.

Los dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que agrupa a los partidos opositores, ensayaron una tímida autocrítica, pero culparon a la alta abstención por los malos resultados. “Hay un componente de nuestra propia actitud que obviamente tiene que mejorar, tiene que fortalecerse”, dijo el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

Al interior de la oposición, comenzaron a surgir las primeras críticas a lo que se percibe fue una estrategia errada para contrarrestar la maquinaria electoral del chavismo. “Si siempre se hace lo mismo no se puede pretender obtener resultados distintos. Así de simple”, disparó el diputado opositor Ricardo Sánchez, enfrentado con la MUD.

Estas declaraciones ponen de relieve el riesgo de que la oposición recaiga en los enfrentamientos internos que ha tenido en el pasado, caracterizados por la división entre los que creen que hay que derrotar a Chávez en las urnas, pese al desnivel de recursos, y los que impulsan la abstención o denuncian fraude.

“Si el mercado quería medir la probabilidad de una ‘transición pacífica y democrática’ en Venezuela, recibió noticias mixtas: parece probable una transición pacífica del poder, pero lo más probable es que sea entre Chávez y su Vicepresidente Nicolás Maduro“, sostuvo en un informe la firma financiera Nomura.

Tras haber logrado por primera vez llevar un candidato único a las presidenciales del 7 de octubre, estrategia que le permitió obtener su mejor votación desde la llegada de Chávez, la oposición no pudo el domingo capitalizar ese caudal de votos, en unos comicios marcados por una fuerte abstención, sobre todo entre su base electoral. Los analistas ven la clave del mal desempeño opositor en la derrota sufrida en las presidenciales, cuando pese al histórico número de votos obtenidos por Capriles, Chávez se impuso con un 55%.

“Históricamente cada vez que el chavismo gana en las presidenciales, se queda después con las gobernaciones, aunque el hecho de que se hayan perdido bastiones clave como Zulia llama la atención, y yo atribuyo eso mayormente a la abstención”, dijo el politólogo José Vicente Carrasquero a “El Mercurio“.

Aveledo enfrenta ahora el desafío de mantener unida una coalición donde conviven una treintena de partidos de tendencias socialdemócratas, demócrata-cristianas y hasta marxistas, como Bandera Roja. A ojos de los analistas, el reto de la oposición es movilizar a su electorado y mostrar que no los aglutina sólo su deseo de desbancar a Chávez.

Capriles se consolida

“Hacia el interior de la oposición, Capriles consolida su liderazgo, pero al exterior la oposición pierde potencia que debe rescatar unida”, consideró el analista político Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

En opinión de León, el peor escenario para la oposición sería una elección presidencial dentro de corto tiempo, ya que no le permitiría reorganizarse para enfrentar al potencial candidato chavista, Nicolás Maduro, ungido por Chávez como su sucesor.

Todas las miradas están puestas en Capriles, quien tras derrotar el domingo a un hombre fuerte del chavismo quedó posicionado como el potencial candidato presidencial opositor.

Poco después de su triunfo por cuatro puntos porcentuales frente al ex Vicepresidente de Chávez, Elías Jaua, Capriles llamó a la oposición a mantenerse unida, en un discurso en el que intentó mostrarse como un líder con proyección nacional. “Hoy más que nunca estoy comprometido con Venezuela. Este es el momento de la verdadera unidad. Llegará el momento donde la inmensa mayoría alcanzará el sueño. Tengamos fe”, declaró.

Antes de que Chávez llamara a votar por Maduro si él quedara inhabilitado, las encuestas proyectaban que Capriles derrotaría a cualquier chavista, pero el hecho de que el Mandatario haya ungido un sucesor cambia el escenario. “Si bien es altamente probable que Capriles sea el candidato de la oposición en las nuevas elecciones, pensamos que la oposición está tanto desmoralizada como desmovilizada”, concluyó la firma Nomura.

*Artículo publicado el 18 de diciembre en el diario El Mercurio