Derrota en elecciones regionales plantea duros interrogantes para oposición venezolana

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capriles

Las imágenes no podían ser más diferentes: mientras el chavismo ofrecía la victoria como un regalo para su convaleciente líder, la oposición venezolana intentaba ayer explicar las causas de la derrota en las elecciones regionales del domingo, que abrieron fuertes interrogantes sobre su capacidad para encarar una posible nueva votación presidencial y poner fin a 14 años de socialismo en el país.

La oposición logró conservar el estado clave de Miranda en manos de su líder Henrique Capriles, pero no pudo retener otros bastiones igual de estratégicos para contrapesar el poder oficialista, en unas elecciones en las que el chavismo pintó de rojo el mapa del país al quedarse con 20 de los 23 estados en juego.

Estos resultados llegan en un momento sensible políticamente en Venezuela, marcado por la posibilidad de que el Presidente Hugo Chávez muera o quede impedido de seguir gobernando producto del cáncer que lo aqueja desde junio del año pasado. El Mandatario debe asumir su cuarto período presidencial el 10 de enero, pero si no pudiera hacerlo la ley establece que hay que llamar a nuevas elecciones dentro de los 30 días siguientes.

Chávez siguió las elecciones desde Cuba, hasta donde viajó a operarse para tratar una recaída de su cáncer. Se trató de la primera vez desde su llegada al poder en 1999 en que no estuvo en el país para una votación, factor que para varios analistas terminó por favorecer al oficialismo, al generar un sentimiento de solidaridad hacia el Mandatario.

La derrota es un duro golpe para la oposición, que perdió cuatro de los siete estados que defendía, entre ellos el petrolero Zulia, el más poblado y donde el chavismo nunca había ganado.

Los dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que agrupa a los partidos opositores, ensayaron una tímida autocrítica, pero culparon a la alta abstención por los malos resultados. “Hay un componente de nuestra propia actitud que obviamente tiene que mejorar, tiene que fortalecerse”, dijo el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

Al interior de la oposición, comenzaron a surgir las primeras críticas a lo que se percibe fue una estrategia errada para contrarrestar la maquinaria electoral del chavismo. “Si siempre se hace lo mismo no se puede pretender obtener resultados distintos. Así de simple”, disparó el diputado opositor Ricardo Sánchez, enfrentado con la MUD.

Estas declaraciones ponen de relieve el riesgo de que la oposición recaiga en los enfrentamientos internos que ha tenido en el pasado, caracterizados por la división entre los que creen que hay que derrotar a Chávez en las urnas, pese al desnivel de recursos, y los que impulsan la abstención o denuncian fraude.

“Si el mercado quería medir la probabilidad de una ‘transición pacífica y democrática’ en Venezuela, recibió noticias mixtas: parece probable una transición pacífica del poder, pero lo más probable es que sea entre Chávez y su Vicepresidente Nicolás Maduro“, sostuvo en un informe la firma financiera Nomura.

Tras haber logrado por primera vez llevar un candidato único a las presidenciales del 7 de octubre, estrategia que le permitió obtener su mejor votación desde la llegada de Chávez, la oposición no pudo el domingo capitalizar ese caudal de votos, en unos comicios marcados por una fuerte abstención, sobre todo entre su base electoral. Los analistas ven la clave del mal desempeño opositor en la derrota sufrida en las presidenciales, cuando pese al histórico número de votos obtenidos por Capriles, Chávez se impuso con un 55%.

“Históricamente cada vez que el chavismo gana en las presidenciales, se queda después con las gobernaciones, aunque el hecho de que se hayan perdido bastiones clave como Zulia llama la atención, y yo atribuyo eso mayormente a la abstención”, dijo el politólogo José Vicente Carrasquero a “El Mercurio“.

Aveledo enfrenta ahora el desafío de mantener unida una coalición donde conviven una treintena de partidos de tendencias socialdemócratas, demócrata-cristianas y hasta marxistas, como Bandera Roja. A ojos de los analistas, el reto de la oposición es movilizar a su electorado y mostrar que no los aglutina sólo su deseo de desbancar a Chávez.

Capriles se consolida

“Hacia el interior de la oposición, Capriles consolida su liderazgo, pero al exterior la oposición pierde potencia que debe rescatar unida”, consideró el analista político Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

En opinión de León, el peor escenario para la oposición sería una elección presidencial dentro de corto tiempo, ya que no le permitiría reorganizarse para enfrentar al potencial candidato chavista, Nicolás Maduro, ungido por Chávez como su sucesor.

Todas las miradas están puestas en Capriles, quien tras derrotar el domingo a un hombre fuerte del chavismo quedó posicionado como el potencial candidato presidencial opositor.

Poco después de su triunfo por cuatro puntos porcentuales frente al ex Vicepresidente de Chávez, Elías Jaua, Capriles llamó a la oposición a mantenerse unida, en un discurso en el que intentó mostrarse como un líder con proyección nacional. “Hoy más que nunca estoy comprometido con Venezuela. Este es el momento de la verdadera unidad. Llegará el momento donde la inmensa mayoría alcanzará el sueño. Tengamos fe”, declaró.

Antes de que Chávez llamara a votar por Maduro si él quedara inhabilitado, las encuestas proyectaban que Capriles derrotaría a cualquier chavista, pero el hecho de que el Mandatario haya ungido un sucesor cambia el escenario. “Si bien es altamente probable que Capriles sea el candidato de la oposición en las nuevas elecciones, pensamos que la oposición está tanto desmoralizada como desmovilizada”, concluyó la firma Nomura.

*Artículo publicado el 18 de diciembre en el diario El Mercurio

Chavismo arrasa en elecciones regionales, pero Capriles retiene estado clave

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El triunfo de Henrique Capriles en el estado de Miranda asoma como el único motivo de celebración de la oposición venezolana en las elecciones regionales ayer, donde el chavismo pasó a controlar al menos 19 estados de un total de 23 tras arrebatarle al arco opositor varios bastiones clave.

Capriles, de 40 años, se impuso al ex vicepresidente Elías Jaua por cuatro puntos porcentuales y logró una victoria que lo consolida como el potencial candidato de la oposición en caso de que el cáncer del Presidente Hugo Chávez lo inhabilite para asumir su cuarto mandato y obligue a convocar nuevas elecciones presidenciales.

“No me puedo sentir contento si algunos de nuestros jugadores no obtuvieron la victoria hoy. La lucha tiene que continuar y fortalecerse. Debemos derrotar el abuso de poder y el chantaje”, declaró Capriles poco después de conocerse los primeros cómputos, que lo dieron ganador con el 50,3% de los votos.

Para Capriles esta es una revancha personal luego de haber perdido con Chávez en octubre por 11 puntos de diferencia. Sin embargo, el resto de los candidatos opositores tuvieron peor suerte, según resultados oficiales con el 94,82% de los votos escrutados.

El gobernador del estado petrolero de Zulia, Pablo Pérez, no logró obtener su reelección tras perder frente al candidato oficialista Francisco Arias Cárdenas. El chavismo nunca había podido ganar en este estado, que es el más poblado del país.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, informó que la participación fue del 53,94%, más de 10 puntos por debajo de los niveles vistos en las elecciones regionales celebradas cuatro años atrás.

El chavismo logró quitarle a la oposición, además de Zulia, los estados de Carabobo, Nueva Esparta y Táchira. El frente opositor se quedó con Lara, Miranda y Amazonas, estados que ya controlaba.

En las primeras elecciones sin Chávez en el país, las apuestas eran altas para ambos bandos: el oficialismo debía dar una muestra de fortaleza para despejar las dudas en torno a su capacidad para mantenerse unido aun sin Chávez, mientras que la oposición estaba bajo presión para demostrar que seguía viva tras la fuerte derrota sufrida en las presidenciales del 7 de octubre.

“Triunfamos en los estados más poblados del país, es una victoria a todo lo largo y ancho de la patria venezolana”, afirmó el jefe de la campaña oficialista, Jorge Rodríguez, a poco de conocerse los resultados.

El chavismo planteó la votación como una suerte de plebiscito en torno a la figura de Chávez, ausente por primera vez de unas elecciones desde que llegó al poder hace 14 años tras haber tenido que viajar de urgencia a Cuba la semana pasada para someterse a la cuarta operación desde que se le detectó cáncer en la zona pélvica en junio del 2011.

“No le vamos a (hacer) quedar mal a usted, Presidente Chávez. Que nadie le falle a Chávez, hoy es un día donde el pueblo le va a ratificar su amor”, había dicho temprano el vicepresidente Nicolás Maduro.

El último viaje de Chávez a La Habana renovó las preocupaciones en torno a la evolución de su estado de salud, especialmente después de que el propio Mandatario reconociera por primera vez que podría tener que alejarse del poder y llamara a votar por Maduro si él quedara inhabilitado y hubiera que celebrar nuevas elecciones presidenciales.

Durante la jornada, Chávez envió un mensaje a los venezolanos mediante su yerno y ministro de Ciencia, Jorge Arreaza. “Aquí está el Presidente Chávez pendiente de que todos participen en el proceso electoral para consolidar la democracia”, dijo Arreaza desde La Habana, tras señalar que el Jefe de Gobierno continuaba recuperándose.

Pese a los llamados a votar que formularon todos los sectores, la baja participación fue la protagonista de una jornada electoral que transcurrió sin grandes sobresaltos.

“Ha sido un proceso muy marcado por la abstención de ambos bloques. La campaña, sobre todo en el último tramo, ha estado signada por la enfermedad de Chávez y eso se tradujo en un desánimo colectivo. El resultado es muy satisfactorio para el chavismo, pero la oposición conserva Miranda y Capriles se posiciona como el líder de la oposición”, dijo a “El Mercurio” la experta en marketing electoral Carmen Fernández.

La abstención se sintió con especial fuerza en varios de los barrios más acomodados de Caracas, bastiones tradicionales de la oposición, donde los electores quedaron desanimados tras la derrota del 7 de octubre. “No fui a votar porque creo que con la abstención podemos enviar un mensaje más potente, el 7 de octubre quedamos cerca pero no nos alcanzó y ahora esta elección no me despierta interés”, contó Claudia Estévez, una caraqueña de 43 años que ayer caminaba con paso despreocupado por una exclusiva comuna.

Con la victoria en la gran mayoría de los estados, el chavismo podría obtener así un mandato fuerte para seguir adelante con una serie de reformas con las que ha prometido poner un “cerrojo al capitalismo” en uno de los principales exportadores de petróleo del mundo.

*Artículo publicado en El Mercurio el 17 de diciembrederrota

Venezuela elige gobernadores bajo fuerte incertidumbre sobre la salud de Chávez

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Este artículo mío salió hoy domingo 16 en El Mercurio de Chile

CNE

Inés Guzmán para “El Mercurio”

En medio de una recaída del cáncer que encendió las alarmas sobre  su posible salida del poder, el presidente venezolano, Hugo Chávez, enfrenta este domingo una prueba clave con las elecciones para renovar a los gobernadores de los 23 estados del país, en las que medirá fuerzas con una oposición que busca  posicionarse como una alternativa concreta en caso de que se desencadene una sucesión presidencial.

La campaña dio un giro cuando el propio Chávez anunció en cadena nacional que habían reaparecido células malignas del cáncer que se le detectó en junio del año pasado y abrió la puerta por primera vez a una eventual transición al ungir a su vicepresidente Nicolás Maduro como su sucesor.

Chávez fue operado esta semana en Cuba y se  prevé que desde allí seguirá las elecciones, que a ojos de muchos se han convertido en una suerte de ensayo general si el mandatario queda inhabilitado y hay que realizar nuevos comicios presidenciales.

El chavismo ha planteado la votación regional como una muestra de lealtad a su líder, mientras  que la oposición coloca todas sus fichas en el estado de Miranda, donde el ex candidato presidencial  Henrique Capriles se juega su futuro político con su candidatura a la reelección frente al ex vicepresidente de Chávez, Elías Jaua.

Capriles cerró el jueves su campaña con algunos guiños para los que lo ven como el abanderado de la oposición si hubiera nuevas elecciones presidenciales. “Somos solidarios con el jefe de Estado,  con su recuperación, nunca he construido nada sobre la debilidad del otro”, afirmó en un encendido discurso.

Capriles debe ganar para mantenerse como líder de la oposición, pero las encuestas muestran que no tiene asegurada una victoria en el estado, que alberga algunas de las comunas más exclusivas de Caracas junto con una de las favelas más grandes de Sudamérica.

“Para Maduro, su adversario más difícil sería un Capriles ganando en Miranda y tratarán de evitarlo”, dijo el analista Luis Vicente León, director de la consultora Datanálisis.

La campaña ha sido atípica, ya que Chávez estuvo virtualmente ausente tras obtener su reelección en octubre ante Capriles. “Chávez estaba acostumbrado a hacer de las elecciones un plebiscito sobre su figura, pero ahora no puede por su salud. Su principal activo han sido siempre las cadenas, y esta vez no las ha podido hacer”, dijo a El Mercurio el politólogo Xavier Rodríguez, director del think tank  Entorno Parlamentario.

Tras la derrota  del 7 de octubre, la oposición aspira a retener los siete estados que gobierna, entre los que destaca el petrolero Zulia. Para ello, será fundamental movilizar a su base electoral.

Dentro de encuestas muy disímiles, varias dan una estrecha ventaja a la oposición en al menos cuatro estados: Miranda, Zulia, el occidental Lara y el fronterizo Táchira. En otros nueve estados la carrera está abierta y en los 10 restantes se impondría el oficialismo, aunque los sondeos no llegaron a captar el impacto total de la recaída de Chávez.

El Clinic o el Barcelona venezolano

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CHIGUIREbipolar

 

El Chigüire Bipolar es el nombre de la revista satírica venezolana, el equivalente a la chilena The Clinic o a la argentina Barcelona. Su lema: “Noticias parciales y sin veracidad a manos de un roedor con peos psicológicos”.  Hoy viernes, al calor de la noticia de la vuelta del comandante a Venezuela tras su viaje a Cuba, se preguntan cómo los cubanos reaccionaron al viaje relámpago de Chávez a Caracas

 

De rumores y teorías del complot

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De rumores y teorías del complot

En las calles de Caracas, los rumores y las teorías conspirativas surgen como una contrarrespuesta a la falta de información oficial sobre la salud de Hugo Chávez. Hay tantos rumores como venezolanos. Por el lado de los antichavistas, están los que directamente no creen que esté enfermo y los que prácticamente lo dan por muerto. Desde la otra vereda, muchos juran estar dispuestos a dar la vida por “el comandante” y afirman que volverá fortalecido de su tratamiento en Cuba.

“Él está más allá (en Cuba) que acá. Está enfermo, no tiene vida”, me dijo el otro día un señor en la calle. Un chavista que escuchó el diálogo se acercó algo enojado a decirnos que “el país está encaminado, si está enfermo, que reciba tratamiento, a Chávez le queda lo que decida el pueblo”.

El hermetismo mayor al habitual que rodea su último viaje a Cuba alimenta las dudas sobre su verdadero estado de salud, sumado a que la última vez que se lo vio en público fue el 15 de noviembre.

Pese a que los rumores se acrecientan con el pasar de los días, esta vez los venezolanos tomaron con calma la noticia del viaje a Cuba. A diferencia de las primeras veces en que Chávez se ausentaba, en esta oportunidad las calles de Caracas mantienen su ritmo habitual y la incertidumbre sobre su salud ya no es el principal tema de conversación entre los caraqueños, tal vez más preocupados por cuestiones cotidianas como la alta inflación y la inseguridad.

El propio Chávez podría despejar parte de estos rumores si, como se ha dicho, reaparece el viernes en la cumbre del Mercosur en Brasilia. Mientras, intenta dar señales de que sigue al mando del país con la designación de varios embajadores esta semana desde su convalecencia en Cuba.

Primeras impresiones de una recién llegada

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Primeras impresiones de una recién llegada

– Los venezolanos toman mucho whisky, tanto que algunos dicen que tienen el mayor consumo per cápita del mundo. Supe que no me había tomado el avión equivocado y que realmente iba a Caracas cuando escuché a la azafata decirle a un pasajero –“sí señor, ya le traigo su whisky”-.

– Hay dos versiones de casi todo: la chavista y la opositora. La radio chavista y la radio opositora, el canal chavista y el canal opositor, el festival de cine oficialista y  el opositor, el festival de teatro chavista y el opositor. Supongo que en algún punto intermedio de estos extremos se encuentra algo parecido a la verdad.

– No se puede fumar en casi ningún lugar que no sea la calle o la casa de uno.  Después de las gigantografías alabando las grandes obras de Chávez, el cartel de prohibido fumar es el que más se ve en Caracas. Los bares, oficinas públicas, clubes y todos los recintos cerrados son libre de humo, lo que hace de Venezuela un país con una de las leyes antitabaco más duras del mundo.

– Caracas es muchas cosas, pero sin duda es la ciudad de las peluquerías. Hay una en cada esquina, me animo a decir que debe ser la ciudad del mundo con más peluquerías per cápita. En un país famoso por sus Miss Universo, muchas caraqueñas antes de ir a trabajar pasan por alguna de las muchas peluquerías, que están abiertas desde las siete de la mañana o incluso antes.

– Hoy todo el mundo comenta el clásico de béisbol Leones del Caracas vs Navegantes del Magallanes. Algo así como el River-Boca local. Chávez es de Magallanes. El partido lo ganaron los Leones de Caracas.  ¿Alguien se habrá animado a decírselo mientras sigue su tratamiento en Cuba?

Las claves del nuevo mandato de Chávez

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Las postales no podían ser más diferentes: mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo de la capital venezolana en señal de celebración por la holgada victoria de Hugo Chávez el 7 de octubre, pocas horas después la bolsa de Caracas se desplomaba más de un 12 por ciento, y por el mismo motivo.

Estas reacciones divergentes ilustran claramente los grandes ganadores y perdedores que dejó el triunfo de Chávez sobre Henrique Capriles en las elecciones. Por un lado están los mercados, que temen que Chávez interprete su victoria con el 55 por ciento de los votos como un mandato para profundizar sus políticas de corte intervencionista y para poner a Venezuela en un camino “sin retorno” al socialismo. Por el otro, sus más de 8 millones de votantes, que ven en su triunfo la continuidad de las misiones sociales que les han permitido, tal vez por primera vez, acceder a una vivienda o poder tratar de manera gratuita sus problemas de salud.

La pregunta es con qué Chávez se encontrarán los venezolanos, y el resto de Latinoamérica, durante el que será su cuarto mandato consecutivo al frente de Venezuela. En primer lugar, un factor clave será su estado de salud, que podría volver a instalarse con fuerza en la agenda política tras haber prácticamente desaparecido del debate público en el último tramo de la campaña.

Si bien afirma estar curado del cáncer que se le declaró hace más de un año en la zona pélvica, las dudas persisten. Un deterioro de su salud podría abrir la puerta a una lucha de poder al interior de su gobierno, donde no emerge un sucesor claro, capaz de hacer “chavismo sin Chávez”. A poco de ganar las elecciones, Chávez buscó despejar uno de los interrogantes sobre su eventual sucesor al nombrar al hasta entonces canciller Nicolás Maduro como su vicepresidente, un cargo influyente si se tiene en cuenta que en caso de que Chávez muera durante sus primeros tres años de mandato, el vicepresidente será el encargado de convocar a nuevas elecciones.

En segundo lugar, enfrenta un escenario diferente al de sus mandatos anteriores, con una oposición unificada como nunca antes en los 14 años de la era chavista y que en las elecciones sacó 6 millones de votos, pese a quedar a 11 puntos de distancia. Según algunos analistas, esto podría obligar a Chávez a buscar consensos o una política de acuerdos.  En su primera conferencia de prensa tras ganar las elecciones, por momentos intentó alejarse de su habitual estilo confrontativo y contó incluso que había llamado y sostenido un diálogo “ameno” con Capriles, al que durante la campaña había tildado de “majunche”, “cochino” y “candidato de la burguesía”.

Un diálogo con las fuerzas de oposición sería algo inusual para Venezuela, donde los años del chavismo han estado marcados por un progresivo deterioro de la institucionalización que ha dado paso a lo que los politólogos llaman un régimen híbrido. Además, requeriría que ambos bandos superen la actual lógica de la desconfianza y la confrontación para dar paso a una lógica de cooperación.

Al mismo tiempo, los temores de los mercados a nuevas expropiaciones siguen latentes.  El propio Chávez agitó esos temores al decir en la campaña que buscaría poner “un cerrojo al capitalismo”. Su vicepresidente Elías Jaua intentó explicar qué significaba eso en la práctica: “Fortalecer el control de elementos estratégicos de nuestra economía como la energía, la alimentación del pueblo, los insumos para la construcción”, declaró a la agencia Reuters.

Sin embargo, la pregunta en esta oportunidad es qué margen de maniobra tendrá para hacerlo, frente a un panorama económico lleno de desafíos, que incluye una inflación galopante, un deterioro de la situación fiscal y un atraso cambiario que ha llevado a influyentes bancos de Wall Street como Goldman Sachs a considerar “inevitable” una devaluación.

El mismo Chávez reconoció que la campaña lo dejó agotado y todo indica que no tendrá tiempo para descansar, ni mucho menos para disfrutar su triunfo en las elecciones, que le permitió obtener un nuevo período de seis años con el que aspira a completar 20 años al frente de Venezuela.

El primer test post electoral para Chávez, cuyo nuevo mandato comenzará formalmente en enero, serán las elecciones regionales del 16 de diciembre, que  se convertirán en un examen para demostrar si es capaz de transferir su caudal de votos a los candidatos del chavismo a las gobernaciones de los estados del país. Hasta antes de estas elecciones, Chávez demoraría cualquier decisión impopular, como una potencial devaluación del bolívar.

Su cuarto mandato como presidente estará repleto de desafíos desde el día uno. Chávez se ha impuesto a sí mismo una ambiciosa agenda de reformas, plasmada en su “Programa de la Patria 2013-2019”, donde propone cosas como “convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe”.

Para lograrlo cuenta con el respaldo de los votos de ocho millones de venezolanos y las jugosas arcas de PDVSA. Entre los fuegos artificiales y el desplome de la bolsa hay un amplio abanico de grises que dejan al descubierto cómo ha cambiado Venezuela en los 14 años de chavismo con la incorporación de amplios sectores populares históricamente marginados por acuerdos partidarios a puertas cerradas. Resultará clave entonces que tanto el Gobierno como la oposición estén a la altura de los nuevos desafíos, para los cuales se necesitan nuevas respuestas.

* Artículo publicado inicialmente en Asuntos del Sur