Maduro confirma regreso de Chávez para “batallar” por su vida

De madrugada, mientras toda Venezuela dormía, y bajo un estricto operativo para evitar que pudiera ser visto. Así regresó ayer Hugo Chávez al país tras permanecer más de dos meses en La Habana recibiendo tratamiento contra el cáncer. Chávez (58) fue trasladado directamente al hospital militar de Caracas, donde según explicó el Vicepresidente Nicolás Maduro, seguirá siendo tratado por el “equipo de médicos, enfermeros, que han atendido al Presidente durante toda esta batalla”. “El Presidente está bien, consciente y contento de estar en Venezuela”, sostuvo.

Tras el regreso del Mandatario, se celebró un consejo de ministros en el Palacio de Miraflores, desde donde Maduro afirmó que Chávez esta siendo tratado como un paciente más, y aseguró que lo acompañan “en su decisión de ir a batallar”.

La llegada, que sorprendió tanto a los chavistas como a los opositores, contrastó con sus vueltas anteriores desde Cuba, en las que la televisión estatal mostraba imágenes de un Chávez repuesto bajando a pie la escalerilla del avión y conversando animadamente con sus colaboradores más cercanos.

El propio Presidente se encargó de anunciar su vuelta en su cuenta de Twitter, en la que no escribía desde el 1 de noviembre del año pasado. “Hemos llegado nuevamente a la patria venezolana. Gracias, Dios Mío!! Gracias pueblo amado!! Aquí seguiremos con el tratamiento”.

Los principales dirigentes del chavismo celebraron su regreso, pero poco dijeron sobre su estado de salud y nada sobre una posible juramentación del Presidente. Por eso, su vuelta no despeja el clima de incertidumbre que vive Venezuela desde que a inicios de diciembre Chávez anunciara una recaída del cáncer y reactiva los llamados para que el gobernante jure formalmente el nuevo mandato obtenido en las elecciones de octubre pasado, algo que no pudo hacer en la fecha prevista del 10 de enero, porque estaba en Cuba recibiendo tratamiento.

Juramento

La prensa local informó que una fuente del Tribunal Supremo de Justicia, órgano ante el que debería jurar Chávez, dijo que el organismo está listo para realizar el acto y que solo falta la decisión del Mandatario y de su equipo médico. El ministro de Comunicaciones, Ernesto Villegas, señaló que la prioridad actual es que el Presidente se recupere. “El Presidente está en un proceso de recuperación difícil, duro y complejo. Que haya regresado de La Habana es una pequeña victoria, que no significa que el Presidente haya dejado de estar en la circunstancia difícil en la que estaba”, admitió.

Los analistas intentaban descifrar si su regreso implica una mejoría en su salud, o si por el contrario, podría abrir la puerta a un llamado a elecciones. “El clima que se viene viviendo es uno de mucha presión, no podía estar extendiéndose mucho más su ausencia. Todo parece indicar que vamos a una nueva elección presidencial, y su regreso podría precipitar los tiempos electorales. En caso de que esto último ocurra, tiene más sentido que Chávez lo anuncie desde Venezuela y no desde Cuba”, consideró la analista política Carmen Beatriz Fernández, en diálogo con “El Mercurio”.

La Constitución venezolana establece que en caso de que el Presidente muera o renuncie en la primera mitad de su mandato de seis años, se debe convocar a nuevas elecciones en un plazo no mayor a 30 días.

La llegada de Chávez se produjo apenas tres días después de que el gobierno venezolano diera a conocer por primera vez una serie de fotos de su convalecencia y de que revelara que respira gracias a una traqueotomía. Su yerno y ministro de Ciencias, Jorge Arreaza, fue más lejos al decir que el Presidente había perdido “la voz que lo caracteriza” y que todavía quedaba un trecho importante para su recuperación.

El titular de la Asamblea Nacional y uno de los hombres fuertes del chavismo, Diosdado Cabello, salió al paso de aquellos que reclaman más información sobre la evolución del Mandatario. “Algunos se preguntan por qué no llegó de día. Ellos quieren hacer un show , quieren morbo. Lo más importante es que el Presidente está feliz de estar aquí en la patria y el pueblo está contento”, dijo Cabello a la televisión.

Festejos

Al grito de “Volvió Chávez” y bajo una atmósfera festiva, varias decenas de sus seguidores se congregaron en la Plaza Bolívar, en el centro de Caracas, para expresar su alegría. “Saludos, mi comandante, pa’lante Chávez. Aquí lo necesitamos”, afirmó una mujer que llevaba en su cabeza la tradicional boina chavista roja. El hospital donde permanece el Presidente, ubicado en el oeste de Caracas, también pasó a ser centro de encuentro de los chavistas, pese a que el gobierno pidió moderación, por respeto al resto de los enfermos.

La sorpresiva vuelta de Chávez, que se convirtió en uno de los temas más comentados de Twitter, sacudió el tablero político venezolano y expuso algunas divisiones en la oposición; sobre todo, entre quienes piden fijar pronto un candidato en caso de que se precipiten nuevas elecciones y quienes se inclinan por esperar.

“Ojalá que el regreso del Presidente signifique que el país empezará a saber las cosas, que se hable con la verdad y se dedique el tiempo y la energía a cosas realmente importantes”, declaró el líder opositor Henrique Capriles, en un acto oficial.

En un reflejo de la guerra de rumores, una funcionaria del hospital militar, que se identificó como chavista, aseguró que vio a Chávez entrar caminando al recinto, mientras que el diario español ABC dijo que los médicos consideran “inútil” continuar con el tratamiento, porque el cáncer, que se le diagnosticó en junio del 2011, ya se encuentra en una etapa terminal.

 

 

Tras la devaluación, el chavismo lanza ofensiva para controlar los precios. *Artículo publicado el 16 de febrero en el diario El Mercurio de Chile

BOLIVARES-venezuela-devaluacion-dolarSon las 10 de la mañana del viernes en el Gran Abasto Bicentenario, un enorme mercado enclavado en el corazón de Caracas que forma parte de una red de distribución de alimentos creada por el Gobierno de Hugo Chávez para vender productos como harina, leche o azúcar a valores hasta un 15 por ciento inferiores a los de los supermercados tradicionales.  Allí está Zenith Govea, un camionero de 60 años que todas las semanas viaja 30 minutos desde su barrio Macarao hasta el centro de la capital en busca de ahorrar algunos bolívares. A poco de llegar, Zenith tiene un solo temor: que los precios hayan aumentado tras la fuerte devaluación anunciada hace justo una semana.

“Vengo para acá porque los supermercados privados están muy caros. Lo que tiene regulado el Gobierno de momento está bien de precio, aunque a veces es difícil conseguir algunas cosas. Estamos con temor de que todo suba”, cuenta Govea mientras una mujer por altoparlante recuerda que no está permitido llevar más de tres paquetes de azúcar por persona.

El malestar de Govea se replica entre millones de venezolanos, que ven cómo la devaluación de casi 32 por ciento dispuesta sobre el bolívar golpea su poder de compra y amenaza con disparar los precios de algunos alimentos clave como la harina pan, un ingrediente central de las famosas arepas venezolanas.

Hasta ahora, el Gobierno ha logrado frenar alzas generalizadas en los alimentos mediante una ley que mantiene controlado el valor de una canasta de productos básicos y a través de una fuerte ofensiva contra la “especulación”, pero los economistas creen que un ajuste de los precios al nuevo tipo de cambio de 6,3 bolívares por dólar es inevitable, especialmente en una economía que importa más del 80 por ciento de lo que consume.

“No permitiremos remarcaje de precios. Empresa por empresa revisaremos la matriz de costo por toda la cadena hasta encontrar donde se aplicó la especulación”, dijo la ministra del Poder Popular para el Comercio, Edmée Betancourt.

La ofensiva incluye abultadas multas, inspecciones sorpresivas a comercios y hasta se ha ordenado el cierre por 72 horas de una concurrida multitienda por supuestamente cobrar sobreprecios, en operativos muchas veces transmitidos en directo por la televisión estatal. El vicepresidente Nicolás Maduro se ha puesto al frente de esta estrategia, con duras críticas a los empresarios.

“Ellos creen que llegó el momento de atacar al corazón de la vida económica del país, para desestabilizar, pero aquí tenemos a un pueblo, a una clase obrera, una clase trabajadora que está firme, trabajando. Nadie la va a confundir”, afirmó Maduro durante una inspección a una planta procesadora de alimentos en el estado de Zulia.

La devaluación permitirá al Gobierno licuar parte del déficit fiscal y hacerse con 13.400 millones de dólares en ingresos adicionales este año, al recibir más bolívares por las exportaciones petroleras. Estos fondos podrían ser cruciales para que el chavismo mantenga su elevado tren de gastos en caso de que Chávez no vuelva a ocupar el poder y haya que convocar nuevas elecciones. Sin embargo, su contracara es el desabastecimiento y una casi segura aceleración de la inflación, que sólo en enero fue de 3,3 por ciento y amenaza con cerrar el año en hasta un 30 por ciento, según estimaciones de influyentes bancos de Wall Street como Goldman Sachs.

La inflación, un déficit fiscal que está entre los más altos del mundo y un endeudamiento desatado, incluso cuando el barril de petróleo supera los 100 dólares, son algunos de los síntomas de una economía enferma, que sumó su quinta devaluación en 10 años.

“La decisión (de devaluar) significa un alivio para las cuentas fiscales (pero) al mismo tiempo se traducirá en una importante presión inflacionaria, puesto que el 35 por ciento de la demanda de bienes finales es cubierta con importaciones”, advirtió en un informe la consultora Ecoanalítica.

Desde la oposición, el ex candidato presidencial Henrique Capriles salió al cruce de quienes lo critican por tener una actitud pasiva frente al chavismo y acusó al Gobierno de regalar las reservas internacionales a países aliados.

“Si aquí se sentía una pasividad, se acabó. Vamos a organizarnos para frenar en seco este paquetazo”, dijo Capriles el jueves en una rueda de prensa.
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Derrota en elecciones regionales plantea duras interrogantes para la oposición venezolana. *Artículo publicado el 18 de diciembre en el diario El Mercurio de Chile

Las imágenes no podían ser más diferentes: mientras el chavismo ofrecía la victoria como un regalo para su convaleciente líder, la oposición venezolana intentaba ayer explicar las causas de la derrota en las elecciones regionales del domingo, que abrieron fuertes interrogantes sobre su capacidad para encarar una posible nueva votación presidencial y poner fin a 14 años de socialismo en el país.

La oposición logró conservar el estado clave de Miranda en manos de su líder Henrique Capriles, pero no pudo retener otros bastiones igual de estratégicos para contrapesar el poder oficialista, en unas elecciones en las que el chavismo pintó de rojo el mapa del país al quedarse con 20 de los 23 estados en juego.

Estos resultados llegan en un momento sensible políticamente en Venezuela, marcado por la posibilidad de que el Presidente Hugo Chávez muera o quede impedido de seguir gobernando producto del cáncer que lo aqueja desde junio del año pasado. El Mandatario debe asumir su cuarto período presidencial el 10 de enero, pero si no pudiera hacerlo la ley establece que hay que llamar a nuevas elecciones dentro de los 30 días siguientes.

Chávez siguió las elecciones desde Cuba, hasta donde viajó a operarse para tratar una recaída de su cáncer. Se trató de la primera vez desde su llegada al poder en 1999 en que no estuvo en el país para una votación, factor que para varios analistas terminó por favorecer al oficialismo, al generar un sentimiento de solidaridad hacia el Mandatario.

La derrota es un duro golpe para la oposición, que perdió cuatro de los siete estados que defendía, entre ellos el petrolero Zulia, el más poblado y donde el chavismo nunca había ganado.

Los dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que agrupa a los partidos opositores, ensayaron una tímida autocrítica, pero culparon a la alta abstención por los malos resultados. “Hay un componente de nuestra propia actitud que obviamente tiene que mejorar, tiene que fortalecerse”, dijo el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

Al interior de la oposición, comenzaron a surgir las primeras críticas a lo que se percibe fue una estrategia errada para contrarrestar la maquinaria electoral del chavismo. “Si siempre se hace lo mismo no se puede pretender obtener resultados distintos. Así de simple”, disparó el diputado opositor Ricardo Sánchez, enfrentado con la MUD.

Estas declaraciones ponen de relieve el riesgo de que la oposición recaiga en los enfrentamientos internos que ha tenido en el pasado, caracterizados por la división entre los que creen que hay que derrotar a Chávez en las urnas, pese al desnivel de recursos, y los que impulsan la abstención o denuncian fraude.

“Si el mercado quería medir la probabilidad de una ‘transición pacífica y democrática’ en Venezuela, recibió noticias mixtas: parece probable una transición pacífica del poder, pero lo más probable es que sea entre Chávez y su Vicepresidente Nicolás Maduro“, sostuvo en un informe la firma financiera Nomura.

Tras haber logrado por primera vez llevar un candidato único a las presidenciales del 7 de octubre, estrategia que le permitió obtener su mejor votación desde la llegada de Chávez, la oposición no pudo el domingo capitalizar ese caudal de votos, en unos comicios marcados por una fuerte abstención, sobre todo entre su base electoral. Los analistas ven la clave del mal desempeño opositor en la derrota sufrida en las presidenciales, cuando pese al histórico número de votos obtenidos por Capriles, Chávez se impuso con un 55%.

“Históricamente cada vez que el chavismo gana en las presidenciales, se queda después con las gobernaciones, aunque el hecho de que se hayan perdido bastiones clave como Zulia llama la atención, y yo atribuyo eso mayormente a la abstención”, dijo el politólogo José Vicente Carrasquero a “El Mercurio“.

Aveledo enfrenta ahora el desafío de mantener unida una coalición donde conviven una treintena de partidos de tendencias socialdemócratas, demócrata-cristianas y hasta marxistas, como Bandera Roja. A ojos de los analistas, el reto de la oposición es movilizar a su electorado y mostrar que no los aglutina sólo su deseo de desbancar a Chávez.

Capriles se consolida

“Hacia el interior de la oposición, Capriles consolida su liderazgo, pero al exterior la oposición pierde potencia que debe rescatar unida”, consideró el analista político Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

En opinión de León, el peor escenario para la oposición sería una elección presidencial dentro de corto tiempo, ya que no le permitiría reorganizarse para enfrentar al potencial candidato chavista, Nicolás Maduro, ungido por Chávez como su sucesor.

Todas las miradas están puestas en Capriles, quien tras derrotar el domingo a un hombre fuerte del chavismo quedó posicionado como el potencial candidato presidencial opositor.

Poco después de su triunfo por cuatro puntos porcentuales frente al ex Vicepresidente de Chávez, Elías Jaua, Capriles llamó a la oposición a mantenerse unida, en un discurso en el que intentó mostrarse como un líder con proyección nacional. “Hoy más que nunca estoy comprometido con Venezuela. Este es el momento de la verdadera unidad. Llegará el momento donde la inmensa mayoría alcanzará el sueño. Tengamos fe”, declaró.

Antes de que Chávez llamara a votar por Maduro si él quedara inhabilitado, las encuestas proyectaban que Capriles derrotaría a cualquier chavista, pero el hecho de que el Mandatario haya ungido un sucesor cambia el escenario. “Si bien es altamente probable que Capriles sea el candidato de la oposición en las nuevas elecciones, pensamos que la oposición está tanto desmoralizada como desmovilizada”, concluyó la firma Nomura.

Chavismo arrasa en elecciones regionales, pero Capriles retiene estado clave. *Artículo publicado en El Mercurio el 17 de diciembre

El triunfo de Henrique Capriles en el estado de Miranda asoma como el único motivo de celebración de la oposición venezolana en las elecciones regionales ayer, donde el chavismo pasó a controlar al menos 19 estados de un total de 23 tras arrebatarle al arco opositor varios bastiones clave.

Capriles, de 40 años, se impuso al ex vicepresidente Elías Jaua por cuatro puntos porcentuales y logró una victoria que lo consolida como el potencial candidato de la oposición en caso de que el cáncer del Presidente Hugo Chávez lo inhabilite para asumir su cuarto mandato y obligue a convocar nuevas elecciones presidenciales.

“No me puedo sentir contento si algunos de nuestros jugadores no obtuvieron la victoria hoy. La lucha tiene que continuar y fortalecerse. Debemos derrotar el abuso de poder y el chantaje”, declaró Capriles poco después de conocerse los primeros cómputos, que lo dieron ganador con el 50,3% de los votos.

Para Capriles esta es una revancha personal luego de haber perdido con Chávez en octubre por 11 puntos de diferencia. Sin embargo, el resto de los candidatos opositores tuvieron peor suerte, según resultados oficiales con el 94,82% de los votos escrutados.

El gobernador del estado petrolero de Zulia, Pablo Pérez, no logró obtener su reelección tras perder frente al candidato oficialista Francisco Arias Cárdenas. El chavismo nunca había podido ganar en este estado, que es el más poblado del país.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, informó que la participación fue del 53,94%, más de 10 puntos por debajo de los niveles vistos en las elecciones regionales celebradas cuatro años atrás.

El chavismo logró quitarle a la oposición, además de Zulia, los estados de Carabobo, Nueva Esparta y Táchira. El frente opositor se quedó con Lara, Miranda y Amazonas, estados que ya controlaba.

En las primeras elecciones sin Chávez en el país, las apuestas eran altas para ambos bandos: el oficialismo debía dar una muestra de fortaleza para despejar las dudas en torno a su capacidad para mantenerse unido aun sin Chávez, mientras que la oposición estaba bajo presión para demostrar que seguía viva tras la fuerte derrota sufrida en las presidenciales del 7 de octubre.

“Triunfamos en los estados más poblados del país, es una victoria a todo lo largo y ancho de la patria venezolana”, afirmó el jefe de la campaña oficialista, Jorge Rodríguez, a poco de conocerse los resultados.

El chavismo planteó la votación como una suerte de plebiscito en torno a la figura de Chávez, ausente por primera vez de unas elecciones desde que llegó al poder hace 14 años tras haber tenido que viajar de urgencia a Cuba la semana pasada para someterse a la cuarta operación desde que se le detectó cáncer en la zona pélvica en junio del 2011.

“No le vamos a (hacer) quedar mal a usted, Presidente Chávez. Que nadie le falle a Chávez, hoy es un día donde el pueblo le va a ratificar su amor”, había dicho temprano el vicepresidente Nicolás Maduro.

El último viaje de Chávez a La Habana renovó las preocupaciones en torno a la evolución de su estado de salud, especialmente después de que el propio Mandatario reconociera por primera vez que podría tener que alejarse del poder y llamara a votar por Maduro si él quedara inhabilitado y hubiera que celebrar nuevas elecciones presidenciales.

Durante la jornada, Chávez envió un mensaje a los venezolanos mediante su yerno y ministro de Ciencia, Jorge Arreaza. “Aquí está el Presidente Chávez pendiente de que todos participen en el proceso electoral para consolidar la democracia”, dijo Arreaza desde La Habana, tras señalar que el Jefe de Gobierno continuaba recuperándose.

Pese a los llamados a votar que formularon todos los sectores, la baja participación fue la protagonista de una jornada electoral que transcurrió sin grandes sobresaltos.

“Ha sido un proceso muy marcado por la abstención de ambos bloques. La campaña, sobre todo en el último tramo, ha estado signada por la enfermedad de Chávez y eso se tradujo en un desánimo colectivo. El resultado es muy satisfactorio para el chavismo, pero la oposición conserva Miranda y Capriles se posiciona como el líder de la oposición”, dijo a “El Mercurio” la experta en marketing electoral Carmen Fernández.

La abstención se sintió con especial fuerza en varios de los barrios más acomodados de Caracas, bastiones tradicionales de la oposición, donde los electores quedaron desanimados tras la derrota del 7 de octubre. “No fui a votar porque creo que con la abstención podemos enviar un mensaje más potente, el 7 de octubre quedamos cerca pero no nos alcanzó y ahora esta elección no me despierta interés”, contó Claudia Estévez, una caraqueña de 43 años que ayer caminaba con paso despreocupado por una exclusiva comuna.

Con la victoria en la gran mayoría de los estados, el chavismo podría obtener así un mandato fuerte para seguir adelante con una serie de reformas con las que ha prometido poner un “cerrojo al capitalismo” en uno de los principales exportadores de petróleo del mundo.

derrota

Venezuela elige gobernadores bajo fuerte incertidumbre sobre la salud de Chávez. *Artículo publicado el 16 de diciembre en El Mercurio

En medio de una recaída del cáncer que encendió las alarmas sobre  su posible salida del poder, el presidente venezolano, Hugo Chávez, enfrenta este domingo una prueba clave con las elecciones para renovar a los gobernadores de los 23 estados del país, en las que medirá fuerzas con una oposición que busca  posicionarse como una alternativa concreta en caso de que se desencadene una sucesión presidencial.

La campaña dio un giro cuando el propio Chávez anunció en cadena nacional que habían reaparecido células malignas del cáncer que se le detectó en junio del año pasado y abrió la puerta por primera vez a una eventual transición al ungir a su vicepresidente Nicolás Maduro como su sucesor.

Chávez fue operado esta semana en Cuba y se  prevé que desde allí seguirá las elecciones, que a ojos de muchos se han convertido en una suerte de ensayo general si el mandatario queda inhabilitado y hay que realizar nuevos comicios presidenciales.

El chavismo ha planteado la votación regional como una muestra de lealtad a su líder, mientras  que la oposición coloca todas sus fichas en el estado de Miranda, donde el ex candidato presidencial  Henrique Capriles se juega su futuro político con su candidatura a la reelección frente al ex vicepresidente de Chávez, Elías Jaua.

Capriles cerró el jueves su campaña con algunos guiños para los que lo ven como el abanderado de la oposición si hubiera nuevas elecciones presidenciales. “Somos solidarios con el jefe de Estado,  con su recuperación, nunca he construido nada sobre la debilidad del otro”, afirmó en un encendido discurso.

Capriles debe ganar para mantenerse como líder de la oposición, pero las encuestas muestran que no tiene asegurada una victoria en el estado, que alberga algunas de las comunas más exclusivas de Caracas junto con una de las favelas más grandes de Sudamérica.

“Para Maduro, su adversario más difícil sería un Capriles ganando en Miranda y tratarán de evitarlo”, dijo el analista Luis Vicente León, director de la consultora Datanálisis.

La campaña ha sido atípica, ya que Chávez estuvo virtualmente ausente tras obtener su reelección en octubre ante Capriles. “Chávez estaba acostumbrado a hacer de las elecciones un plebiscito sobre su figura, pero ahora no puede por su salud. Su principal activo han sido siempre las cadenas, y esta vez no las ha podido hacer”, dijo a El Mercurio el politólogo Xavier Rodríguez, director del think tank  Entorno Parlamentario.

Tras la derrota  del 7 de octubre, la oposición aspira a retener los siete estados que gobierna, entre los que destaca el petrolero Zulia. Para ello, será fundamental movilizar a su base electoral.

Dentro de encuestas muy disímiles, varias dan una estrecha ventaja a la oposición en al menos cuatro estados: Miranda, Zulia, el occidental Lara y el fronterizo Táchira. En otros nueve estados la carrera está abierta y en los 10 restantes se impondría el oficialismo, aunque los sondeos no llegaron a captar el impacto total de la recaída de Chávez.

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